El inglés para un economista

Colaboración de Beatríz Simón Yarza, economista, doctora y profesora universitaria.

 

¿Es importante el inglés para un economista? Importante me parece poco. Es fundamental. Y fundamental en un grado superlativo. Me llamo Beatriz Simón, soy economista y profesora universitaria. Vivo en España y trabajo en una institución española, pero mi trabajo se desarrolla en inglés. 

Tras acabar la carrera, me inscribí en un máster que me daría acceso al doctorado. El máster era todo en inglés. Me preguntaba por qué. Cuál era la necesidad. Pero, a medida que me he adentrado en el mundo de la investigación, esa pregunta ha desaparecido. La respuesta es obvia: todo está en inglés.

La economía es una ciencia moderna, desarrollada especialmente en el mundo anglosajón durante el siglo XX. Por eso está muy ligada al inglés. Muchos términos técnicos ni siquiera se han traducido al español. Otros sí, pero la traducción española suena tan cacofónica que la mayor parte de la gente dedicada a esta profesión ni siquiera la usa.

A medida que he ido avanzando en la carrera académica, el inglés se ha vuelto central en mi vida y en mi carrera. Todo lo que leo está en inglés: los artículos científicos (papers) de cierto prestigio se publican en revistas inglesas. Por ello, cualquier persona que quiera estar al día de lo que pasa necesita leer bien en inglés. 

Todo lo que escribo está en inglés. Precisamente porque las revistas de prestigio son inglesas es imprescindible saber plasmar las ideas y los avances de la investigación en inglés. Las personas con más edad, que no aprendieron inglés cuando eran más jóvenes, recurren a veces a traductores. No obstante, esta tendencia está cada vez más obsoleta, ya que el nivel de inglés entre académicos suele ser lo suficientemente bueno como para escribir directamente en este idioma. 

Escucho y hablo mucho en la lengua anglosajona, ya que mis colegas de profesión son profesores de todo el mundo. De hecho, en mi área no hay mucha gente especialista proveniente de España. Para ponerme en contacto con cualquier colega, el idioma de comunicación es siempre el inglés, no importa de dónde sea este. Sobra decir que los congresos a los que acudo son en inglés, incluso cuando son en España, y lo mismo sucede cuando presento mi investigación en mi universidad, que es española. 

Podría seguir refiriéndome a las múltiples ocasiones en que necesito el inglés: para dar clase en inglés, porque el grado en español tiende a desaparecer; para hablar con profesores internacionales de mi universidad; para poder hacer estancias de investigación; y un largo etcétera. Espero que las ya mencionadas sean suficientes para convencerse de que no es viable dedicarse profesionalmente al mundo de la academia en el área de económicas sin dominar el inglés. Si uno quiere llegar lejos y tener cierta proyección profesional, no basta hablar inglés: hay que dominarlo. 

Le puede interesar…

El paradigma de la globalización

El paradigma de la globalización

Entrevista a Joseca Arnau Abogado y politólogo de formación. Trabaja actualmente como docente en la Universidad...

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.